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Civita di Bagnoregio, una ciudad condenada a desaparecer

Conocida como “la ciudad que muere”, Civita di Bagnoregio es una antigua ciudad italiana que parece haberse detenido en el tiempo. Con una estrecha pasarela como única vía de entrada, está asentada sobre un peñasco de toba que se ve afectado por numerosos desprendimientos. Así, sus casas medievales y pocos habitantes se enfrentan cada día al reto de pertenecer a una ciudad condenada a desaparecer.

Historia de Civita di Bagnoregio

La ciudad es de origen etrusco, fue este pueblo de la Antigüedad el que la fundó hace 2500 años. Pruebas arqueológicas de esta época son una necrópolis en el acantilado bajo el mirador de San Francesco Vecchio o la Grotta di San Bonaventura. De los pocos documentos encontrados sobre épocas posteriores se deduce que Civita di Bagnoregio y Bagnoregio eran dos barrios de la misma ciudad, y hasta el siglo XI su nombre era Balneum Regis.

La historia de este lugar está ligada a las dominaciones del Imperio romano, los godos, los lombardos y la influencia del Papa. Carlomagno puso fin en 774 a las invasiones lombardas y devolvió el territorio al Papa. Así, Balneum Regis pasó a formar parte de la Iglesia y durante muchos siglos estuvo bajo el control de varias familias destacadas. En el siglo XII se convirtió en Comuna Libre, aunque eso no supuso el fin del control papal.

Civita di Bagnoregio
Casas y edificios bien conservados de Civita di Bagnoregio

Entre los siglos XVII y XVIII, la ciudad, que ya llevaba años sometida a una continua erosión del terreno, sufrió dos violentos terremotos que afectaron a su estabilidad y seguridad estructural. Tras estos fenómenos, al verse sus caminos y edificios tan afectados, gran parte de la población se vio obligada a abandonar la ciudad, estableciéndose en Bagnoregio.

La sucesión de terremotos y los corrimientos de tierra redujeron considerablemente el tamaño de Civita di Bagnoregio. Además, muchos edificios, torres y antiguas puertas de acceso al pueblo se desmoronaron en el valle. En su época de esplendor contaba con cinco puertas, pero ahora solo queda una: la Porta Santa Maria.

Civita di Bagnoregio
Civita di Bagnoregio y la Porta Santa Maria al final del puente

Todo sobre Civita di Bagnoregio

Situada entre los valles formados por los arroyos Chiaro y Torbido, Civita aparece encaramada en un saliente de toba que domina el amplio valle de tierras baldías (Valle dei Calanchi). Su aislamiento es el resultado de terremotos y una erosión imparable que ve cómo la cima se va desgastando progresivamente sobre una capa arcillosa subyacente, también inestable, que está destinada a sufrir la acción erosiva de los agentes atmosféricos.

Por esta razón, Civita di Bagnoregio ha sido llamada “la ciudad que muere”, pues su futuro, que ya está escrito, prevé un lento pero inexorable declive, a medida que aumenta la erosión de la pequeña colina sobre la que se asienta. Pero esta curiosa situación también le otorga una localización única con vistas impresionantes.

Puente hacia Civita di Bagnoregio

La ciudad, que parece estar suspendida entre el mito y la historia, se encuentra en la provincia de Viterbo, en la región de Lacio. Un lugar mágico y místico, con casas antiguas dispuestas alrededor de la plaza principal y otras que se asoman al Valle dei Calanchi, creando la sensación de estar suspendidas en el vacío.

Ciudad natal de San Buenaventura, padre de la Iglesia y figura central de la Edad Media, se accede a ella por la Porta Santa Maria. El centro del pueblo es la plaza de San Donato, que antes era el foro y ahora se la conoce como La Piazzetta. En ella se encuentra la Chiesa di San Donato, catedral hasta 1699. Otros monumentos y edificios antiguos son los palacios renacentistas de Colesanti, el palacio Alemanni o la escultura de los leones.

Iglesia de San Donato

La Iglesia de San Donato es un edificio de carácter religioso situado en el corazón del pueblo de Civita di Bagnoregio. Construida en el siglo V, la iglesia es de estilo románico. Se remodeló en 1511 según el diseño del arquitecto Nicola Matteucci de Caprarola, reconstruyendo la fachada en estilo renacentista. En 1524 se añadió el portal central a la fachada. El interior de la iglesia está dividido en tres naves y contiene frescos de la escuela de Perugino y un crucifijo de madera del siglo XV.

Civita di Bagnoregio
Iglesia de San Donato

Actualidad

Con tan solo diez habitantes y un clima impredecible, en los últimos años se han iniciado varios proyectos para fomentar el turismo de Civita di Bagnoregio; como es el cobro del acceso a la ciudad. Se han conseguido cifras nunca antes vistas, pasando de las 40000 visitas al año que recibía en 2010 a más de 700000 en 2018. Unas medidas cuyo único fin es que Civita se convierta en “la ciudad que quiere vivir”.

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